Ir al contenido
923 043 100 Calle Condes de Crespo Rascón, 2 · Salamanca
132 reseñas en Google

Trámites e impuestos

Vender un piso con hipoteca en Salamanca

Por Manu Arias · 8 de septiembre de 2026

Llaves de una vivienda junto a una calculadora y documentos bancarios sobre una mesa: vender un piso que todavía tiene hipoteca en Salamanca

Tener hipoteca no impide vender. Lo que complica una venta no es la hipoteca: es descubrirla tarde. La deuda se cancela en la propia notaría, con parte del dinero del comprador, y todo el mundo sale por la puerta con las cuentas cerradas. Esta guía explica cómo funciona, cuánto cuesta, qué pasa si debes más de lo que vale la casa y qué hacer si además llevas recibos sin pagar.

Lo primero: la hipoteca se cancela el día de la firma

El mecanismo es más sencillo de lo que parece. El día de la venta, en la notaría, hay un representante de tu banco —o un apoderado— y el dinero del comprador se reparte en el acto: una parte va directamente a saldar lo que debes, y el resto es tuyo. Nadie te pide que canceles la hipoteca antes con dinero que no tienes.

Para que eso funcione hacen falta dos papeles del banco, y no son el mismo:

  • El certificado de deuda pendiente. Dice cuánto debes a una fecha concreta. Se pide al aceptar la oferta, porque el importe hay que ponerlo en el contrato de arras y en la escritura. Hay entidades que lo dan en 24 horas y otras que tardan una semana larga.
  • El certificado de saldo cero, que se emite después de la firma, cuando la deuda ya está pagada. Es el que permite borrar la hipoteca del Registro de la Propiedad.

El error más común: pagar la hipoteca no la borra del registro

Esto le pasa a muchísima gente y casi siempre se descubre años después, cuando va a vender. Cancelar la deuda con el banco y cancelar la hipoteca en el registro son dos cosas distintas. Puedes haber pagado el último recibo en 2016 y que tu nota simple siga diciendo, hoy, que la vivienda está hipotecada.

Para borrarla hacen falta tres pasos: el certificado de saldo cero del banco, una escritura de cancelación ante notario y la inscripción de esa escritura en el Registro de la Propiedad. Ninguno es automático.

Cuánto cuesta y quién lo paga. Si llegas a la venta con la hipoteca aún inscrita, la cancelación la tramitará normalmente la gestoría del banco del comprador y la pagarás tú igualmente, con el añadido de que no eliges precio. Entre notaría, registro y gestoría suele moverse en unos cientos de euros. Si lo haces por tu cuenta con tiempo, sale más barato y no condiciona la firma.

La recomendación práctica: pide la nota simple el día que decidas vender. Si la hipoteca sigue ahí, empieza el trámite ya, porque entre que el banco emite el certificado y el registro inscribe pueden pasar varias semanas.

La comisión por amortizar antes de tiempo

Cancelar la hipoteca antes del plazo puede llevar una comisión, pero está limitada por ley y muchas veces es menor de lo que la gente teme. Lo que se aplica depende de cuándo firmaste:

Tu hipoteca Tipo variable Tipo fijo
Firmada desde el 16 de junio de 2019
Ley 5/2019, de contratos de crédito inmobiliario
Máximo 0,25 % durante los 3 primeros años, o 0,15 % durante los 5 primeros, según lo que se pactara. Después, nada. Máximo 2 % durante los 10 primeros años y 1,5 % a partir de ahí.
Firmada antes Se rige por lo que diga tu escritura y por la normativa de la época, con topes distintos. Hay que leerla.

Y hay un matiz que compensa conocer: en todos los casos la comisión está limitada además a la pérdida financiera real que la cancelación le causa al banco. Si no hay pérdida, no hay comisión que cobrar, aunque el porcentaje diga otra cosa. Merece la pena mirar la escritura antes de dar por hecho el peor número.

¿Y si debo más de lo que vale la casa?

Pasa, sobre todo con hipotecas firmadas en los años del pico y en viviendas que se compraron con financiación muy alta. La venta sigue siendo posible, pero hay que resolver la diferencia antes de sentarse en la notaría, porque el banco no levanta la hipoteca si no cobra todo lo que se le debe. Las salidas habituales son tres:

  • Aportar la diferencia el día de la firma, si tienes ahorro para cubrirla.
  • Negociar con el banco una quita o un préstamo personal por el resto. No es automático ni gratis, pero los bancos prefieren cobrar casi todo hoy antes que iniciar un proceso largo.
  • Vender con la deuda asumida por el comprador vía subrogación, si el banco acepta al nuevo titular y las condiciones le encajan.

La clave en los tres casos es la misma: hablar con el banco antes de publicar la casa, no cuando ya hay comprador y una fecha de firma. Una negociación con el departamento de riesgos no se resuelve en cuarenta y ocho horas.

La subrogación: cuándo le interesa a tu comprador

Subrogarse es quedarse con tu hipoteca en lugar de pedir una nueva. Suena a trámite viejo y ha vuelto a tener sentido: si tu préstamo tiene un tipo fijo bajo firmado hace años, para el comprador puede ser mejor que cualquier oferta que le den hoy. Ahorra además parte de los gastos de constituir una hipoteca nueva.

El banco tiene que aprobar al comprador igual que aprobaría a un cliente nuevo: solvencia, ingresos, tasación. No es un trámite automático, y conviene plantearlo pronto, no en la semana de la firma. Cuando encaja, es un argumento de venta real, no un detalle técnico: hay compradores que eligen una casa por la hipoteca que lleva dentro.

Si además llevas recibos sin pagar

Esta es la parte que nadie cuenta con claridad, y es donde más dinero se pierde por esperar. Si has dejado de pagar cuotas, el reloj corre en contra y cada mes que pasa empeora las condiciones de salida:

  • Se acumulan intereses de demora sobre lo impagado, además de comisiones por reclamación. La deuda crece más deprisa que antes.
  • Aparece en los ficheros de morosidad, lo que complica cualquier financiación posterior, incluida la de la casa a la que te mudes.
  • Puede iniciarse la ejecución hipotecaria. Cuando eso ocurre, el margen de maniobra se reduce mucho y aparece una anotación en el registro que asusta a compradores y a bancos.

Frente a eso, vender por tu cuenta y a precio de mercado casi siempre deja más dinero —o menos deuda— que dejar que el proceso avance. En una venta ordinaria decides tú el precio, el momento y el comprador. En una subasta no decides nada, y si lo obtenido no cubre la deuda, en muchos casos se sigue respondiendo con el resto del patrimonio.

Lo que sí funciona. Sentarse con el banco a explicar que se está vendiendo, con un plan y una fecha, cambia la conversación. Las entidades paralizan procedimientos cuando ven una venta real en marcha, porque cobrar en notaría dentro de tres meses les interesa mucho más que una ejecución que dura años. Pero hay que ir con una casa bien valorada y publicada, no con una intención.

Preguntas frecuentes

¿Puedo vender mi piso si todavía estoy pagando la hipoteca?

Sí, y es lo más habitual en Salamanca. No hace falta cancelarla antes ni pedir permiso al banco para vender. El día de la firma, parte del precio que paga el comprador va directamente a saldar tu deuda y el resto es tuyo. Lo único que tienes que hacer con antelación es pedirle al banco el certificado de deuda pendiente, para saber la cifra exacta y ponerla en el contrato.

¿Cuánto cuesta cancelar la hipoteca en el registro?

Depende del importe original del préstamo y de la gestoría, pero se mueve en unos cientos de euros entre notaría, registro y tramitación. Si la haces tú con tiempo, controlas el precio; si llegas a la venta con la hipoteca todavía inscrita, la hará la gestoría del banco del comprador y la pagarás igual, normalmente más cara.

Pagué la hipoteca hace años. ¿Por qué sigue apareciendo en la nota simple?

Porque pagar la deuda y borrar la hipoteca del Registro de la Propiedad son dos cosas distintas. El banco no lo hace solo: hay que pedirle el certificado de saldo cero, otorgar una escritura de cancelación ante notario e inscribirla. Hasta que eso ocurre, registralmente tu casa sigue hipotecada, y eso puede frenar la financiación de tu comprador.

¿Me van a cobrar comisión por cancelar antes de tiempo?

Puede que sí, pero está limitada por ley y suele ser menor de lo que se teme. En hipotecas firmadas desde junio de 2019, el máximo es del 0,25 % los tres primeros años o del 0,15 % los cinco primeros en tipo variable, y del 2 % los diez primeros años en tipo fijo. Además, en todos los casos la comisión no puede superar la pérdida financiera real del banco. En hipotecas anteriores manda lo que diga tu escritura.

Debo más de lo que vale mi casa. ¿Tiene solución?

Sí, aunque requiere trabajo previo. Se puede aportar la diferencia en la firma, negociar con el banco una quita o un préstamo por el resto, o buscar que el comprador se subrogue. Lo importante es hablar con el banco antes de sacar la casa al mercado: con una venta en marcha y un precio bien puesto, la conversación es muy distinta a la de una llamada de impagados.

Llevo meses sin pagar. ¿Es tarde para vender?

Casi nunca es tarde, pero cada mes cuenta. Mientras no haya subasta, puedes vender tú, a precio de mercado y eligiendo comprador, y eso deja más dinero —o menos deuda— que cualquier alternativa. Lo que no funciona es esperar a ver si mejora: los intereses de demora y las comisiones de reclamación hacen que la deuda crezca justo cuando menos margen tienes. Si estás en esa situación, cuéntanoslo y te decimos con franqueza qué margen real hay.

¿Quieres saber cuánto vale tu casa?

Te damos una valoración con ventas reales cerradas en tu calle, no con lo que piden los portales. Sin compromiso y sin coste.